Lun 07/11/2011
Antes de ingresar un comentario furibundo o de acordarse de nuestra mamaes (o mamases), tomate unos minutos y leé completa esta nota.
Un día determinado vos podés sentir que hace frío y un esquimal que tiene calor. Para eso se inventan los termómetros, no para que el esquimal sienta frío, sino para decir -en vez de frío o calor- 10 grados centígrados.
A la hora de medir el estado de un país, su desarrollo, la calidad de vida de su gente, hace rato que el PIB per cápita fue desplazado por el Índice de Desarrollo Humano, un indicador que elabora un ente específico de las Naciones Unidas para el Desarrollo. El IDH combina tres dimensiones (salud, educación y estándar de vida) tomando cuatro indicadores (esperanza de vida al nacer, años promedio de instrucción, años de instrucción esperados, ingreso nacional bruto per cápita).
En el último informe del IDH, Argentina ocupa el puesto 45, uno más arriba que el año pasado (también uno detrás de Chile), dentro del bloque de las naciones con desarrollo humano muy alto. Estamos mucho mejor que las naciones africanas y mejor que el resto de los países de la región (excepto Chile, claro).
Esa es la foto. La película dice que todo el mundo viene mejorando su IDH y que si tomamos desde 1990 a la fecha, el promedio de naciones mejoró un 14% ese indicador, mientras que Argentina lo hacía 13,6% (por lo sensible de las variables, una décima porcentual es un salto significativo). En el mismo período (1990-2011), Latinoamérica (incluyendo Centroamércia y el Caribe) se superó un 16,1%.
(Por qué decimos que durante el menemismo mejoramos más que con el kirchnerismo en ver la nota completa).
Fernando Andión es experto en seguridad y dirige la empresa Ketlark High Urban Security que realizará esta semana un interesante seminario sobre seguridad del que participarán oficiales Swat de Dallas y el licenciado en Seguridad Martín López. Como su empresa representa a varias organizaciones de entrenamiento policial y autoprotección urbana conversamos sobre seguridad. Nos dijo que en el país hay dos corrientes sobre el tema. Una que afirma que la seguridad es una responsabilidad netamente del Ministerio del Interior y otra que entiende que la seguridad se hace y depende de todos. “Estos son quienes están destinando un poco más de esfuerzos y/o recursos a este rubro”, comentó.