Vie 21/05/2010
Dijimos:
Indra Sistemas invierte en Nostromo Defensa. La compañía de sistemas española que desembarcó en Córdoba hace un par de meses atrás y a la que varios ingenieros calificados se “mudaron” tentados por sus atractivas ofertas de salarios, ha comenzado a mirar hacia nuevos sectores de negocios.
Acaba de firmar un contrato con la empresa
Nostromo Defensa, de Alta Gracia, para desarrollar los
UAV tácticos (
Unmanned Aerial Vehicles o vehículos aéreos no tripulados), que serán vendidos en los mercados europeos y latinoamericanos.
El primer desarrollo conjunto argentino-español se llama
Mantis y es una versión del
Cabure de Nostromo Defensa que incorporará software y sistemas desarrollados por Indra… (
Diario de InfoNegocios – Lunes 19 de mayo de 2008).
Qué hay de nuevo:
La alianza de
Indra Sistemas con
Nostromo Defensa resultó exitosa -de hecho, los
UAV tácticos desarrollados son una realidad y se venden en el mundo-, pero concluyó allí. La empresa no sólo no fue adquirida por la española, sino que por el contrario remontó vuelo propio: en 2009 decidió diversificarse a partir de nuevas unidades de negocios y sumó clientes en EE.UU., Noruega y Alemania. Entre los contratos más importantes figura una carta de intención firmada con el Ejército norteamericano para la provisión de aviones de entrenamiento militar. Además, en breve podría formar parte del complejo tecnológico especializado en sistemas de defensa aérea más importante de Europa, la alemana
Rheinmetall AG, que está a un paso de quedarse con el 100% de las acciones de la noruega
Simrad Optronics ASA, dueña del 30% del capital accionario de Nostromo Defensa.
¿Lo bueno, lo malo y lo feo según Capello?
Bueno: la economía del país viene creciendo a buen ritmo (se estima que cerrará el año en 5% de expansión del PIB).
Malo: la inflación podría poner freno al consumo (sobre todo en bienes no durables).
Feo: decisiones políticas que entorpecen el clima para los negocios.
¿Lo bueno, lo malo y lo feo para Emilio Etchegorry, presidente de la entidad?
Bueno: el trabajo en conjunto de la Cámara con los gobiernos nacionales, provinciales y municipales en pos de arribar a soluciones para el sector.
Malo: la presión impositiva y la falta de infraestructura que acompañe el incremento de la producción.
Feo: la inseguridad jurídica, especialmente en el caso de las pymes.