El Covid-19, Durán Barba de Llaryora
(Por Pablo Esteban Dávila - Diario Alfil) La única certeza política de la pandemia, al menos en Córdoba, es que el poder de Martín Llaryora hubo de consolidarse. El intendente ha sido particularmente audaz en las medidas para domar el potro del gasto municipal. Sucesivamente doblegó al SUOEM, se aprovechó de las dificultades de la conducción del SURRBAC y, recientemente, se las arregló para sacar alguna ventaja -tal vez demasiado módica- ante la UTA. Hay que remontarse muy atrás para encontrar un ejercicio de autoridad semejante en el titular del Palacio 6 de Julio.
(Por Pablo Esteban Dávila - Diario Alfil) La única certeza política de la pandemia, al menos en Córdoba, es que el poder de Martín Llaryora hubo de consolidarse. El intendente ha sido particularmente audaz en las medidas para domar el potro del gasto municipal. Sucesivamente doblegó al SUOEM, se aprovechó de las dificultades de la conducción del SURRBAC y, recientemente, se las arregló para sacar alguna ventaja -tal vez demasiado módica- ante la UTA. Hay que remontarse muy atrás para encontrar un ejercicio de autoridad semejante en el titular del Palacio 6 de Julio.